Balthazar

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Balthazar
Imagen de Balthazar
Dificultad Legendario
Especie Dios
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"No soy más que un sencillo hombre de paz, mi única sed de victoria era ver que mi arte tomara forma, dejar algo atrás. Pero al ver a Balthazar, hasta mi espíritu sintió la feroz llamada a la batalla". -Malchor
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— Descripción en el juego.

Balthazar es el dios de la Guerra, fuego y el coraje. Fue el segundo de los dioses en llegar a Tyria desde la Niebla, llevándose la cabeza cortada de su padre y acompañado por sus dos sabuesos de caza, Temar y Tegon. Fue Balthazar quien instó a la humanidad a participar contra las otras razas en la batalla y reclamar el mundo pora sí mismos, creyendo que las otras razas caerían fácilmente. Si bien muchas veces lo alaban y le ruegan que les de el valor y la victoria en la batalla, hay individuos que se lo llaman el dios violento, yendo incluso tan lejos refiriendose a él como el dios del asesinato en masa. Tiene un medio-hermano llamado Menzies, el cual comenzó una guerra contra Balthazar, para conquistar la Fisura de la Aflicción. El resultado de esta guerra es desconocido.

Balthazar normalmente es asociado con el honor, el valor, los lobos y los sabuesos. En las estatuas que lo representan suele aparecer portando su mandoble y custodiado por sus sabuesos de caza. Antes del alzamiento de Orr, y de la destrucción de las Islas Bélicas, la Orden Zaishen poseía un santuario creado exclusivamente en su honor.

Antes del cataclismo, los orrianos adoraban a Balthazar en la Catedral de la Victoria Gloriosa.

Contenido

Historia

Tiempos antiguos

El pasado de Balthazar está mayormente envuelto en misterio. Era miembro de la generación anterior de los Seis dioses que guiaron a la humanidad a Tyria. Balthazar y sus Eternos son espíritus alistados a su servicio, libraron una guerra interminable, llamada Batalla Eterna, contra el Ejército de las Sombras de su medio hermano Menzies en el reino de Balthazar conocido como la Fisura de la Aflicción. No se conocen ni los orígenes de este conflicto ni las identidades de los padres de los medio hermanos.

La vida en Tyria

Según los Pergaminos de Historia Orriana, Balthazar fue el segundo dios en llegar de la Niebla, llevando la cabeza cortada de su padre y limpiando a Orr con una llama limpiadora. Aunque los dioses inicialmente se sintieron atraídos por la magia de las Aguas Artesanias en el corazón de Orr, llevaron a la humanidad con ellos a Cantha en el año 786 a.É., plantando las semillas de la primera civilización humana próspera en Tyria. Balthazar instó a la humanidad a reclamar Tyria para sí mismos a expensas de las razas nativas de Tyria. Sin embargo los nativos resistieron la expansión humana mejor de lo que el Dios de la Guerra había esperado. A pesar de esto, la humanidad demostró ser resistente y extenderse a Orr, Elona y más allá en los siglos siguientes.

Según una leyenda de Cantha, Balthazar pasó un tiempo caminando por Tyria y se encontró con un pueblo que lo ofendió. El viejo ritualista Kaolai desafió al Dios de la Guerra a un juego de Nui a cambio de perdonar de la aldea. Balthazar aceptó el desafío, y siete días después el juego terminó con Kaolai como el ganador. En un ataque de ira, Balthazar mató al viejo ritualista, pero después con extraña deportividad le ordenó ingresar al Templo Tahnakai en un raro gesto de deportividad.

Mientras los Orrianos trabajaban en la construcción de la gran ciudad de Arah para los dioses, Abaddon, el Dios del Conocimiento, diseñó un conjunto de relicarios mágicamente protegidos donde los dioses podían mantener sus artefactos, reliquias y conocimientos invaluables y poderosos a salvo de ladrones y profanadores. Balthazar recibió uno de estos relicarios. Durante este tiempo, los dioses reunieron varios artefactos antiguos y poderosos de todo el mundo, incluida la Hematites y el Telescopio Místico, y los trajeron para su custodia y estudio en Arah. Las luchas se llevaron a cabo en honor del Dios de la Guerra en la arena de gladiadores Orriana en los Campos Dorados, y la Orden Zaishen también honró a su dios patrón en combate en las Islas de Bélicas. Los miembros de la Iglesia de Balthazar se dedicaron a adorar al Dios de la Guerra. Al igual que otros miembros de los Seis, Balthazar tenía un canto dedicado a él que fue cantado por las sirenas de Orr.

En algún momento, los dioses se dieron cuenta de la existencia de los dragones antiguos en hibernación, que estaban atados al equilibrio mágico de Tyria, y aprendieron sus nombres y sus dominios. Esta información fue documentada en lo que se conocería como el Tomo de los Cinco Dioses Verdaderos.

Los dioses vivieron durante un tiempo entre sus seguidores en Arah. Sin embargo, su resplandor cegó a los mortales que los miraban por mucho tiempo cada vez que los dioses aparecían entre sus seguidores. Los dioses finalmente decidieron retirarse, y Dwayna, la Diosa de la Vida, encargó al escultor Orriano Malchor que hiciera una estatua de cada dios. Cuando se completaron las estatuas, los dioses respectivos representados en las estatuas se retiraron a Arah uno por uno. Alrededor del año 48 a.É., el viejo y tiránico Dios de la Muerte, Dhuum, fue derrocado por el medio dios de Dwayna, Grenth, quien ascendió a la divinidad y fue recibido por los dioses como el nuevo miembro de los Seis.

Éxodo de los dioses

El rey Doric se arrodilla ante los dioses.

Según una antigua leyenda ascaloniana y un pergamino orriano, los dioses formularon un ritual mágico y regalaron tres artefactos sagrados necesarios para promulgarlo y revertirlos: una corona mágica, la propia espada de Balthazar, Sohothin y su gemelo Magdaer, para el linaje humano real como protección contra invasión. Los artefactos, así como el conocimiento de cómo usarlos en el ritual, eventualmente pasarían a la línea Ascaloniana de reyes humanos.

En el año 1 a.É., los Seis dioses decidieron regalar magia a las razas mortales. Sin embargo, el don de la magia hizo codiciosas a las razas mortales y condujo a guerras devastadoras. El rey Doric, que se había convertido en el gobernante de los reinos humanos unidos de Tyria, viajó a Arah y pidió a los dioses que pusieran fin al derramamiento de sangre. En respuesta a la súplica del rey, los dioses destrozaron la Hematites original y la dividieron en cinco partes y las esparcieron a diferentes lugares de Tyria, así para evitar que alguien vuelva a ejercer poder sobre toda la magia. Según la Historia de Tyria, los dioses sellaron las Hematites y colocaron su línea de sangre del Rey Doric a cargo de proteger las partes.

Abaddon se volvió contra sus compañeros dioses debido a un desacuerdo sobre el don de la magia entre muchos otros eventos crecientes que siguieron al sellado de las Hematites. El dios rebelde y su ejército de margonitas fueron derrotados después de su asalto fallido; Sin embargo la victoria de los dioses se produjo a costa del Mar de Cristal que se convirtió en el Desierto de Cristal, anteriormente era una tierra abundante convirtiéndose en la Desolación sulfurosa. Balthazar mismo forjó las cadenas que unían al dios caído en el Reino del Tormento.

Los Cinco dioses se dieron cuenta del daño que la guerra contra Abaddon y el don de magia de antes habían causado al mundo y decidieron dejar a la humanidad para que se parara o cayera por sus propios méritos sin más intromisión. Partieron de Tyria en el año 0, en un evento conocido como el Éxodo de los Dioses. Los Cinco dioses entraron en la Niebla y continuaron gobernando sus respectivos reinos desde allí, aunque no cortaron sus lazos con Tyria por completo, ya que su poder aún se sentía en el mundo durante los siglos venideros.

En algún momento, las tradiciones del Día Invernal, centradas en las rivalidades de los dioses y el cambio de las estaciones que determinarían simbólicamente si la oscuridad o la luz reinarían después de la llegada del nuevo año, surgieron entre la humanidad. Los avatares de los dioses aparecieron en Tyria y les pidieron a los participantes que eligieran con cuál de los dos equipos se unirían para la competencia anual que decidiría si Dwayna o Grenth ganaban. Dwayna, que recibió el apoyo de Melandru, luchó para devolver la primavera a la tierra y alegrar los corazones de la humanidad a través de una vida renovada, mientras que Grenth, que recibió el apoyo de Balthazar, luchó para prolongar el invierno y ofreció una visión menos frívola de la vida y la sombría, la reflexión sobre la muerte como parte del círculo de la vida . Estas festividades también incluyeron la Gran Lucha de Bola de Nieve de los Dioses.

Conflictos en la Niebla

Mientras estaba en la Niebla, Balthazar centró sus esfuerzos en luchar contra Menzies en la Fisura de la Aflicción. Siglos después del Éxodo, los héroes mortales se aventuraron en la Fisura de la Aflicción y ofrecieron su ayuda a los Eternos. Ayudaron a eliminar los números del Ejército de las Sombras de Menzies y los traicioneros Eternos y cambiaron el rumbo de la Batalla Eterna a favor de Balthazar por un tiempo.

Cuando Abaddon comenzó el Anochecer para liberarse de su prisión, los dioses decidieron no intervenir directamente. Sin embargo, los Cinco dioses dieron una bendición y palabras de aliento al grupo del Mariscal Kormir a través de sus avatares cuando los héroes mortales entraron al Reino del Tormento para derrotar a Abaddon de una vez por todas.

Mundo viviente temporada 3

Balthazar absorbe la magia de la Hematites de Maguuma.

Balthazar regresó a Tyria pero estaba debilitado, por lo que permaneció oculto mientras prometía venganza contra aquellos que habían atenuado su luz. Para lograr sus fines, necesitaba un ejército para hacer su voluntad, así como suficiente magia para restaurar su poder perdido. Se enteró de los planes del Manto Blanco para resucitar al mursaat Lázaro y se dio cuenta de que el fanatismo del Manto Blanco al mursaat, junto con sus riquezas y su acceso a la Hematites de Maguuma que contenía grandes cantidades de magia, aceleraría sus planes.

Balthazar usó el espejo mágico de Lyssa para disfrazarse de Lázaro. Después de la incursión en la Fortaleza de los Fieles, compareció ante el Justiciar Bauer, con quien comenzó a planear para preparar el escenario para la siguiente parte de su plan, que consistía en acelerar la desestabilización de la Hematites.

El dios absorbió con éxito la mayor parte de la magia explosiva de la Hematites de Maguuma en el Pantano de la Hematites después de que la modificación del Manto Blanco la hubiera vuelto inestable en el año 1329 d.É. Disfrazado como Lázaro, Balthazar apareció frente al Manto Blanco y al grupo del Comandante del Pacto durante la pelea entre las dos facciones y declaró que el Manto Blanco estaba destinado a actividades más virtuosas. Reclamó a muchos del Manto Blanco pero no todos para sí mismo; algunos miembros del Manto Blanco lo rechazaron y decidieron ponerse del lado de su líder, el confesor Caudecus antes de huir.

Empoderado por la Hematites y con el comienzo de un ejército a sus órdenes, el dios vengativo finalmente pudo centrar su atención en su objetivo real en Tyria: los Dragones antiguos cuya magia necesitaba para realmente restaurar su antigua gloria. En algún momento visitó el Desembarco de la Sirena en Orr y dejó un aspecto de Lázaro que había robado en la seguridad del Relicario de Abaddon para que nadie pudiera intentar resucitar al último mursaat, y no exponer su disfraz y frustrar sus planes.

Balthazar mantuvo su disfraz como Lázaro, pero eligió un nuevo enfoque para alcanzar sus objetivos debido a la rebelión de Caudecus que lo privó de algunas fuerzas. Apareció en Tarir algún tiempo después de los eventos en el Pantano de la Hematites, para ayudar al Comandante del Pacto y al Luminate de los Exaltados a defender a Aurene, la vástaga recién nacida de la profeta dragona asesinada Glint, de los Destructores invasores. Intentó forjar una alianza con el Comandante que sabía que ya había derrotado a dos Dragones antiguos para que pudieran luchar contra los dragones juntos, pero su oferta fue vista con escepticismo debido a que estaba disfrazado como un asesino históricamente traicionero. Sin embargo, la visita de Balthazar no se desperdició por completo, cuando la compañera del comandante, Marjory Delaqua decidió acompañarlo para ver si estaba siendo sincero. Después de llevar a Marjory con él, Balthazar se concentró en hacer crecer su ejército al agregar mercenarios en sus filas con los tesoros que había incautado de su facción del Manto Blanco.

El ejército de Balthazar estableció una base en Draconis Mons donde habían rastreado a Primordus, el Dragón antiguo más cercano que pudieron encontrar. Mientras estaban allí, varios Manto Blanco comenzaron a dudar de que "Lázaro" se apoderara de sus bienes y se rebelaron después de que descubrieron que él no era el verdadero Lázaro. Balthazar tomó represalias rápidamente, haciendo que los disidentes fueran asesinados o encarcelados mientras colocaba a los líderes mercenarios a cargo de la caza de Primordus. Durante este tiempo, los líderes mercenarios intentaron ganarse el favor del antiguo dios creando una daga similar a la que había perdido, aunque la artesanía era inferior a la original.

Mientras se preparaba para llevar la pelea a Primordus, Balthazar aprendió sobre la máquina de Taimi y cómo supuestamente podría matar a dos Dragones antiguos de un solo golpe, lo que despertó su interés. Esta noticia, así como la repentina partida de Marjory de su lado que despertó sus sospechas sobre sus motivos, hizo que Balthazar viajara a Rata Novus para ver la máquina en persona.

Balthazar dentro de la máquina de Taimi.

Lo que Balthazar no anticipó fue que el Comandante del Pacto no solo se había reunido con Marjory, sino que se había enterado de que "Lázaro" era un impostor habían preparado una trampa para que el falso mursaat revelara su verdadera identidad. La trampa surgió y se produjo una batalla poco después de la llegada de "Lázaro", y el espejo de Lyssa se rompió de esta manera Balthazar se despojó de su disfraz de mursaat, sorprendiendo al Comandante, Taimi y Kasmeer Meade con la revelación y casi matando a Marjory. El dios rebelde dejó a su escolta mercenaria para que se enfrentaran al combate del Comandante mientras él huía a Draconis Mons con la máquina, que tenía la intención de usar simultáneamente en Primordus y Jormag.

Después de sellar la entrada al corazón del volcán y bajar su chimenea para enfrentar a Primordus, Balthazar se instaló y activó la máquina de Taimi. Se unió a los senderos de energía que unían Primordus y Jormag y comenzó a absorber su magia, como lo había hecho con la Hematites de Maguuma, en un intento de matar a los dos Dragones antiguos y tomar su poder.

Durante su segunda confrontación con el Comandante que lo había perseguido hasta el volcán primario, Balthazar reveló que había sido severamente debilitado, aunque no mencionó quién lo había hecho, y pretendía una retribución a toda costa, incluso la de Tyria. Desató a sus sabuesos Temar y Tegon, pero el Comandante los derrotó y frustró el plan del dios al interrumpir la máquina con la ayuda de Taimi, lo que resultó en que Primordus y Jormag volvieran a la hibernación y la máquina explotara. Aunque los planes de Balthazar de drenar el poder de los dos dragones antiguos se habían frustrado, sin embargo, había absorbido parte de su magia y había manifestado con éxito su gran espada antes de desaparecer en la Niebla.

Sin embargo, el dios aún no había terminado con Tyria, ya que todavía ansiaba más poder de los Dragones antiguos. Visitó brevemente el Desembarco de la Sirena junto con sus mercenarios, buscando relicarios dedicados a él y a Abaddon. A pesar de la crueldad que había mostrado antes, fue amable al hablar con el fantasma de la Reina Yasamin, una fiel seguidora de él incluso en la muerte, y le pidió que mantuviera su relicario. Sin embargo, una vez que el antiguo dios se fue, el relicario perdió la chispa de poder que su presencia había activado brevemente.

Balthazar ya había abandonado Desembarco de la Sirena cuando el Comandante del Pacto llegó al área. Sin embargo, al usar el Ojo de Janthir que se encontraba en lo profundo del Relicario de Abaddon, el Comandante pudo vislumbrar el próximo plan de acción de Balthazar: el Dios de la Guerra había dirigido su atención a otro Dragón antiguo, Kralkatorrik y había viajado al Desierto de Cristal para terminar la campaña destructiva que había comenzado.

Path of Fire

Balthazar buscó a Palawa Joko, el tirano Liche de Elona, ​​e hizo un trato con él y que aparentemente los beneficiaría a ambos. Con la ayuda de Joko, Balthazar localizó la ciudad perdida de Kesho y aprendió el ritual que los Olvidados habían usado para crear a los Exaltados. Con este nuevo conocimiento, Balthazar creó a los Forjados, un ejército de armadura animada que alberga almas fanáticas de los difuntos, para ayudarlo con su campaña en el Desierto de Cristal.

El dios reclutó a sus leales Eternos de la Fisura de la Aflicción para hacer la guerra en su nombre en Tyria, y convirtió a uno de estos Eternos en el Heraldo de Balthazar que actuaría como su portavoz durante la campaña y emitiría órdenes tanto a los Forjados como a los de la Orden Zaishen por igual. Balthazar también se propuso sacar almas del Dominio de los Perdidos para aumentar los números de sus Forjados con la ayuda de Palawa Joko. Sin embargo, traicionó y encarceló a Joko dentro del dominio una vez que el liche no le sirvió más.

Inicialmente se creía que Balthazar había ido al desierto para matar a Kralkatorrik, pero en realidad estaba buscando a Vlast, el primer vástago de Glint. Cuando la Guardia de la Eternidad se enfrentó por primera vez a Balthazar en la Torre del Dios Caído en las Tierras Altas del Desierto, se negó a retirarse y negociar con ellos, solo ofreció perdonar a Rytlock como muestra de misericordia por las acciones anteriores del charr mientras lo llamaba amigo. Sin embargo, en la batalla que siguió, Balthazar lanzó una explosión que casi mató a sus oponentes. Levantó su espada para apuñalar al Comandante del Pacto, pero Vlast intercedió el golpe y murió, explotando en una lluvia de cristales y obligando al dios rebelde a irse.

Una vez que entraron en la Niebla para buscar ayuda de los dioses para detener el alboroto de Balthazar, la Guardia de la Eternidad se encontró con la diosa Kormir, quien explicó la razón de las acciones de Balthazar y la ausencia de los dioses. El Dios de la Guerra había sido despojado de sus poderes divinos, siendo el único de los Seis que quería quedarse en Tyria y luchar contra los Dragones antiguos. El resto de los dioses se dieron cuenta de que una batalla de esa magnitud no haría más que destruir el mundo. En cambio, Balthazar había sido encarcelado en la Niebla, hasta que Rytlock Brimstone lo había encontrado mientras buscaba a Sohothin. La espada se había extinguido, pero Balthazar había ofrecido volver a encenderla, y Rytlock había liberado al prisionero a cambio, sin conocer su verdadera identidad hasta mucho después.

Después de la partida de Kormir, el Comandante viajó a la ciudad perdida de Kesho y encontró información crucial sobre los orígenes de los Forjados, así como el plan general de Glint y los Olvidados para restablecer el equilibrio en Tyria. Sin embargo, Balthazar organizó una emboscada poco después de que el Comandante había salido de la ciudad. La intención del dios rebelde era aparentemente jugar con el Comandante en una burla extendida de un combate. Sintiendo la angustia del Comandante, Aurene voló para ofrecerle ayuda; Sin embargo, Balthazar reveló que había estado persiguiendo a Aurene todo el tiempo y que había sido consciente del vínculo que compartían el Comandante y la joven dragón. Habiendo terminado su misión, el Dios de la Guerra capturó a Aurene antes de matar a su Campeón elegido.

Con Aurene a su merced, Balthazar la utilizo en cautiverio como un componente clave en su plan para derrotar a Kralkatorrik. Había descubierto que la debilidad de Kralkatorrik era cualquier criatura que compartiera su poder cristalino, como los marcados, Glint, Vlast y Aurene. Usando Aurene como batería, Balthazar colocó a la joven dragón en su Bestia de Guerra recientemente construida.

El final de Balthazar.

Balthazar preparó su ejército de Forjados y planeó invadir el Dominio de Vabbi, ya que era donde había volado el Dragón de Cristal. Habiendo sido revivido después de viajar al Dominio de los Perdidos, el Comandante se apresuró a Vabbi y obligó a los siervos de Joko los Despertados a defender el Bazar de Kodash del asalto Forjado en la Batalla del Bazar de Kodash. Encima del Jardín Celestial del rey Joko, Balthazar usó la Bestia de Guerra para atacar a Kralkatorrik, casi matando al Dragón antiguo si no hubiera sido por el Comandante armado con Sohothin. El Comandante, junto con Aurene después de liberarla de la Bestia de Guerra, se enfrentó al dios de la guerra sin escrúpulos mientras Kralkatorrik en recuperación disparaba con ira a todos los presentes.

Al final, el Comandante y Aurene prevalecieron y causaron heridas fatales a Balthazar, quien maldijo a todos los dioses excepto Lyssa con su último aliento. La muerte de Balthazar causó una gran explosión de energía mágica que fue absorbida por Aurene y Kralkatorrik, quienes luego volaron, más poderosos que antes.

Legado

La guerra destructiva de Balthazar y la verdad sobre su caída en desgracia hizo que muchos humanos desilusionados lo rechazaran como su dios en el Desierto de Cristal y Elona mientras celebraban abiertamente su muerte. Los pocos que vieron al antiguo Dios de la Guerra de manera diferente, incluida su sacerdotisa Zafirah, permanecieron en silencio por miedo y lamentaron que Balthazar solo sería recordado por su reciente campaña de destrucción. A pesar de la muerte de Balthazar, parte de su magia sobrevivió dentro de Aurene e hizo que su gran espada recuperada lo percibiera a través de ella. Los miembros humanos de la Orden Zaishen finalmente llegaron a un acuerdo con la caída de su dios patrón y, con la insistencia de Zafirah, acudieron en ayuda de las fuerzas aliadas del Comandante del Pacto cuando se enfrentaron a Kralkatorrik en Picos del Trueno en el año 1332 d.É..

Galería


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Notas

Veáse también

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